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Hrani yoga: el yoga de la alimentación

Este extraño yoga, mal conocido en nuestros días y muy escasamente practicado, fue descrito por Omraam Mikhael Aivanhov, un hombre búlgaro nacido en Macedonia con el siglo XX.


Sin embargo tiene interés, creo yo, verlo con un poco de detenimiento y así intentar contrarrestar la propaganda actual en la manera de alimentarse que crea personas obesas o exageradamente delgadas, muy preocupadas por la manera de cocinar y mezclar los alimentos y poco por el equilibrio y el propósito esencial de  la alimentación que es incrementar nuestra energía y ayudar a desarrollar nuestro organismo.

A veces ahuyentamos el tedio vital y la angustia con menús largos y estrechos, excesivamente sofisticados, que producen digestiones pesadas y prolongadas, y que nos roban energía más que dárnosla, encadenados por la gastronomía más que alimentados por una nutrición rica, saludable y sencilla, que resulta gozosa cuando nos sentamos a la mesa con hambre.

En otro post hemos visto que para el yoga los alimentos son de tres clases: sáttvicos, rajásicos y tamásicos según sus cualidades energéticas, como cualquier otro elemento de la naturaleza. Pero el Hrani yoga, el yoga de la nutrición, no habla de alimentos, sino que pone el énfasis en la manera de nutrirse, en una actitud saludable y yóguica mientras nos alimentamos.

También hemos podido ver la importancia de la alimentación para tener una larga vida, y cómo nutrirse es más que ingerir alimentos. Es un proceso complejo que incluye actitud, concentración y que está influido por formas de espiritualidad distintas. El ser humano es omnívoro y puede alimentarse de maneras muy variadas según el clima, los alimentos a su disposición, sus creencias, sus sueños, sus deseos y lo que sus sociedades consideran correcto en un momento dado de la historia.

Omraam, nombre compuesto por los mantras sagrados OM y RAM, que le impuso Neem Kalori Baba en su viaje a la India de 1959, fue el fundador en Francia de la Fraternidad Blanca Universal, una asociación para propagar el ideario comunitario de este hombre de barba muy blanca y rasgos armoniosos que se reunía con sus discípulos a la salida del sol para practicar el Surya-yoga, otro tipo de yoga ideado por él.


Cuanto mas nos acercamos al sol, decía, con todo nuestro espíritu y nuestra voluntad, más nos acercamos al Centro del Universo de una manera simbólica. El centro es Dios “porque, en el plano físico el sol es el símbolo de la divinidad”. La salida del sol es un momento mágico que los humanos no sabemos apreciar suficientemente con nuestra prisa y nuestra forma de vida cada vez más alejada de la naturaleza. Cuando sale el sol se produce un silencio grandioso y sereno que los animales, y particularmente los pájaros, guardan y del cual se benefician. Omraam enseñaba a sus discípulos a aprovechar y disfrutar de ese momento todos los días. Este hombre tranquilo, profundamente espiritual, no dejó nada escrito, pero dio más de 5.000 conferencias a lo largo del mundo propagando su pensamiento. Dice que la espiritualidad es una necesidad vital para el ser humano, que el amor es como el agua, da vida, revitaliza y crea diversidad y armonía en nuestra relación con los demás y con la naturaleza, puesto que el amor está en todo. Es una energía cósmica distribuida por todo el universo. También decía algo que parece muy sensato: solo cambiándonos a nosotros mismos individualmente, desarrollando nuestra espiritualidad, cambiaremos la sociedad: “Los hombres no han sabido trasponer al terreno interior todos los progresos que han conseguido en la vida material… Debemos trabajar sobre nosotros mismos”. ¿Cómo hacerlo? Omraam Mikhael Aivanhov dice que una de las maneras más efectivas y fáciles es practicando Hrani yoga con la alimentación. Si no tenemos tiempo para la meditación o para rezar durante la jornada, en realidad tenemos tres veces al día la oportunidad de hacerlo mientras nos alimentamos. Una circunstancia inmejorable, porque podemos no solo alimentar nuestro cuerpo, sino también nuestro equilibrio interior, nuestra vida emocional y espiritual, y nuestro conocimiento de Dios mientras comemos. En una conferencia dada en septiembre de 1954, las cuales impartía siempre sin papeles, dijo: “con Hrani yoga, así es como yo lo llamo, los resultados son muy rápidos. Es el yoga más fácil, el más accesible… Es increíble incluso que los seres inteligentes nunca se hayan dado cuenta de los secretos escondidos en la forma de nutrirse… Es un yoga, porque saber comer exige concentración, atención, autocontrol, y también inteligencia, amor y voluntad." Veamos como se practica el Hrani yoga:
  • Se debe comer en silencio y con recogimiento, creando una atmósfera de paz y de luz. Omraam lamenta nuestra manera habitual de comer: “No hay palabras para expresar el estruendo, la cacofonía, el ruido espantoso que hacen actualmente los hombres cuando están comiendo juntos…Después de una comida así hay que irse a descansar.”
  • Hay que ponerse a la mesa dispuestos para recibir en las mejores condiciones los alimentos preparados por "el laboratorio de la naturaleza" después de haberse lavado las manos y dicho una corta oración, o simplemente con recogimiento, agradecimiento y consciencia de lo que vamos a hacer.
  • El primer bocado hay que masticarlo durante el mayor tiempo posible “hasta que desaparezca en la boca”. Tomar bien este primer bocado es importante porque desencadena un estado armonioso para el resto de la comida.
  • Hay que masticar bien todo el rato porque favorece la digestión. La boca juega un importante papel porque absorbe las partículas etéricas del alimento. Aquí recordamos las afirmaciones de Andrée van Lysebeth sobre la absorción de prana, una energía sutil universal, directamente por la lengua.
  • Al comer hay que detenerse de vez en cuando y respirar profundamente para aumentar la combustión y ayudar a la absorción de materias sutiles que alimenten no solo el cuerpo físico sino el cuerpo vital, que Omraam llama el cuerpo etérico.
  • La concentración es importante no solo para darnos cuenta de lo que estamos ingiriendo, también es importante para focalizar la atención en los productos que comemos, meditando en cómo han sido elaborados, en la cantidad de trabajo humano y de la naturaleza que tienen. Lo saben muy bien los monjes budistas zen que, observando esta misma actitud general, reverencian sus alimentos al punto de no dejar un solo grano de arroz en el cuenco. Y lo saben muy mal, o no lo saben en absoluto (lo que me parece más probable) nuestros políticos, empresarios y ejecutivos, que se reúnen para discutir de política o de negocios mientras comen. Claro, ni comen con provecho ni llegan normalmente a acuerdos de provecho. 
  • Para alimentar el cuerpo astral, la sede de las emociones según Omraam (la inteligencia emocional, diríamos ahora), es importante albergar sentimientos de amor y consideración para con el alimento. “Si el cuerpo astral ha sido alimentado, tenéis todas las posibilidades de suscitar sentimientos de un orden extremadamente elevado: amor por el mundo entero, la sensación de estar feliz y en paz, en armonía con la Naturaleza.” En cambio, dice nuestro yogui búlgaro, si el cuerpo astral no ha sido alimentado, si habéis comido gruñendo, criticando a los demás o enfadados, os manifestareis después con acritud, nerviosismo y parcialidad…”
  • Alimentar el cuerpo mental (hoy hablaríamos de mente racional) también es importante. El iniciado debe esforzarse en estudiar y comprender lo que come, de dónde viene, qué contiene, qué cualidades le corresponden. “De ahí nace en él una claridad y una penetración profunda de la vida y del mundo.”
  • Es importante alimentarse con sobriedad. Comiendo mucho fatigamos al organismo. En cambio si nos levantamos de la mesa con un poco de hambre estimulamos el cuerpo etérico "que encontrará y captará los elementos sutiles de los alimentos, de modo que la sensación de hambre pasará en unos minutos y nos sentiremos más ligeros, más vivos y más capaces de trabajar". En cambio, comer con gula, más de allá de lo necesario, producirá desequilibrio y embotamiento.
Esto es practicar Hrani yoga, una oportunidad mientras comemos. Se puede pensar que comer de esta manera resultará aburrido y monótono. ¿Pero no resulta mucho más aburrido pasarse horas esperando platillos muy adornados, recargados y semivacíos en un menú largo y estrecho? Omraam no es un yogui al uso, y posiblemente nos cueste entender lo que enseña como un tipo de yoga. A mí me parece que, si efectivamente el yoga es, sobre todo, una actitud, una forma de vida y una herramienta para el avance espiritual, este yoga es verdadero y auténtico yoga.

Pranayama : vivir del aire y de los iones

Uno de los documentales más impactantes que hemos podido ver en las pantallas últimamente es Vivir de la luz (2010), de P.A. Straubinger.
Son yoguis dos de las personas que aparecen en él, capaces de vivir sin ingerir comida ni bebida. El primero vive en Austria, y declara con alegría que, de las ventajas de alimentarse directamente de Prana, de pura energía, no es la menor la libertad inmensa que proporciona no estar sujeto a esa necesidad. El otro es un anciano yogui de la India que, encerrado y sometido a una investigación científica, se comprueba que no ha comido, ni bebido, ni orinado ni defecado en, al menos, 10 días.


Pranayama es una práctica yóguica. Uno de los 8 pasos del Asthanga yoga descrito por Patanjali en los Yoga Sutras (II.49), que consiste en absorber Prana a través de ejercicios respiratorios.

Para entender un poco mejor lo que es el Prana, la energía del universo, voy a describir algunos términos fundamentales sacados del libro de Andre van Lysebeth, titulado Pranayama: a la serenidad por el yoga (Madrid : Urano, 1985).

Prana: es la suma total de todas las energías contenidas en el Universo. Los yoguis proclaman que el Prana puede ser almacenado y acumulado en el sistema nervioso, más especialmente en el plexo solar, y se puede dirigir a voluntad mediante el pensamiento.

Ying y Yang: los geofísicos nos enseñan que la Tierra es un conductor cuya superficie está cargada negativamente en tanto que la alta atmósfera es positiva. La atmósfera tiene un potencial de 100 a 150 voltios por cada metro de altura. La existencia de este campo de fuerzas dirigido de arriba abajo se conoce en China desde la antigüedad. Los factores metereológicos lo modifican y bajo ciertas circunstancias, el campo eléctrico puede incluso invertirse temporalmente.

Prana = iones negativos: Los iones son los verdaderos obreros en la vida de una molécula. Iones negativos son minúsculos paquetes de energía eléctrica en estado puro. Cargados de un átomo de oxígeno o nitrógeno proporcionan vitalidad al organismo. El organismo no debe ser aislado eléctricamente, sino que debe permanecer unido al suelo, porque así es objeto de una huida eléctrica constante. Por eso caminar con los pies descalzos provoca una sensación de euforia particular.

Iones y clima: Tipos de clima en función del diferencial de voltaje por metro que llama “gradiente potencial”:
  1. Zonas de gran clima: regiones cuyo campo eléctrico es muy diferenciado, por encima de 100 voltios por metro. Son “estaciones de aire muy puro”, fisiológicamente muy excitantes. Vastas mesetas, llanuras de grandes horizontes donde nada detiene al viento, las costas, etc.
  2. Zonas de clima mediano: de 30 a 100 v. de diferencia. Son lugares más abrigados, la vegetación es más abundante.
  3. Zonas de clima pequeño: a menos de 30 voltios. Vegetación muy frondosa.
  4. Zonas de clima cero: creado por el hombre, el de los locales de habitación donde vive unos 300 días al año.
Así pues, dice van Lysebeth, una corriente eléctrica continua atraviesa la atmósfera y el cuerpo humano entero. En las condiciones atmosféricas normales, esta corriente eléctrica continua es del orden de 10 a 12 amp/seg. a través del cuerpo tomado en su conjunto.
La corriente eléctrica causada por la presencia de un campo eléctrico atraviesa todas las células, los órganos y todo el sistema nervioso, estimula el metabolismo y todas las demás funciones fisiológicas de los organismos vivos.

Algunas conclusiones:
  • La ausencia de corriente eléctrica es siempre desventajosa y tiene siempre efectos negativos sobre la vitalidad del ser humano.
  • La longevidad del ser humano depende en grado muy alto de la presencia permanente y con potencia suficiente del campo eléctrico.
  • Las funciones fisiológicas más importantes (actividad cardiaca, respiratoria, digestión, metabolismo, etc.) reciben un influjo y estímulo muy favorables de ese campo eléctrico.
  • Un gran número de pretendidas “enfermedades modernas” hay que relacionarlas con la ausencia o la considerable reducción de la intensidad de los campos eléctricos naturales en las grandes ciudades.
  • Los seres humanos, obligados a vivir en construcciones o espacios blindados, con las propiedades físicas de una caja de Faraday, donde se excluye todo campo eléctrico, se fatigan y se agotan rápidamente.
  • En la naturaleza, el elemento portador de energía eléctrica activa, el ion negativo, es atraído hacia la Tierra por la existencia, al nivel del suelo y de las capas bajas de la atmósfera, de un campo eléctrico positivo. Cuando se invierten los campos, se acelera la fatiga mental. Aún con un campo eléctrico adecuado es necesario llevar ropa correcta, que sea de algodón, porque los tejidos sintéticos producen suficientes cargas eléctricas estáticas como para rechazar los iones negativos de la persona que los usa.